• Alejandro Ordoñez González

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No quiero, dijo, mientras cerraba rápidamente las piernas y se protegía con los brazos. ¿Por qué?, le pregunté viendo como dirigía su mirada hacia la fotografía de la fiesta de fin de año que tenía insertada contra el espejo del camarote. Me rasguñas los muslos, dijo. ¿Entonces por qué con el capitán sí?, le pregunté señalando la foto, si tiene la barba más espesa y el bigote más tupido. Porque con él sí quiero, me dijo, se dio la vuelta y apagó la lámpara.