• Alejandro Ordoñez González

Querido Monsi

El 19 de junio de 2010 murió el anti solemne, el sarcástico, el genial Carlos Monsivais. Días antes, cuando se encontraba muy grave publiqué en el Periódico Síntesis esta nota alusiva, que quizás hoy venga al caso para recordarlo y rendirle un modesto homenaje. Y dice así, música maestro:

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Querido Monsi: me enteré el fin de semana que estás malito (como decimos los chilangos). Muy malito, tanto, como para que te tengan en terapia intensiva, con un tubo metido en la garganta que, me imagino, ha de doler a madres, y te han clavado tantas agujas, catéteres y sondas, que te traen más jodido que al Cristo de Iztapalapa en viernes santo (habráse visto). Que por una fibrosis pulmonar te dio neumonía, y no es que quiera enemistarte con los galenos que te atienden, pero hay uno, tocayo de Cri Cri, que ha aprovechado tu enfermedad para malinformar, frente a los medios de comunicación, a tus gatos; sí, anda diciendo que los mininos son los culpables de tus males; lo cual, dicho sea de paso, me parece un agandalle de lo más ojeis y gacho, porque no sabe que entre más conoces a los hombres más quieres a tus bichos y ultimadamente, aquí en confianza, me da la impresión que el doctorcito de marras no ha descubierto tus ojos gatunos y tu sonrisa de Cheshire, ni te ha visto esfumar -a voluntad- en el aire, de otra manera habría comprendido que gracias a esa condición has podido criticar y ver a los ojos a tantos reyezuelos, sin que el rey y la reina de corazones pudieran cortarte la cabeza; pus cómo, si no veían tu cuerpo invisible.

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Quiero decirte que El Santo, Cantinflas, La Borola Tacuche, don Regino Burrón, Susano Cantarranas y hasta el mismo Tinieblas preguntan por tu salud y están tan preocupados como nosotros, los del peladaje, o como los izquierdosos grupos contestatarios, los gays, las lesbis, las prostis; y, no exagero, todos los carnalitos que luchan contra el establishment y la nomenklatura, a los que has dado voz y ánimos para seguir en la joda, porque siempre has ridiculizado a los borogobios que murgiflan contra el paisanaje. Que se te extraña en el Callejón del Cuajo, en San Garabato y en el Museo Del Estanquillo, donde ya sabes, las piernas son, a la virtud inertes; y donde te espera el amoroso amor de esa pareja dispar que fueron Diego y Frida; por cierto, que rechula estaba la condenada.

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Los que francamente no dan muestras de echarte de menos, son algunos políticos, ya ves que jodas les has puesto en “Por Mi Madre Bohemios”, tampoco los empresarios y, como dicen en mi barrio, cuanti menos los altos jerarcas de la clerigalla, aunque ellos tienen el pretexto de estar muy ocupados defendiendo, por aquello de la pederastia, al mismísimo Santo Padre (clavos de Jesucristo).

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Bueno Monsi, componte y no nos vuelvas a espantar con esas jaladas de enfermarte así de al tiro gacho, no vaya a ser la de malas y hasta diabéticos nos volvamos; además, recuerda: eres el cronista de la contracultura, de lo naif, lo popular y de los jodidos y aunque contra nosotros nadie puede -somos un resto-, nos haces falta y te extrañamos. Me cai que sí.