• Alejandro Ordoñez González

Ocho personajes en busca del tercer grado

26 de Mayo , 2012


Parecía el ensayo de una obra cuidadosamente ensayada, si se permite la expresión. Sí, daba la impresión de que a la manera del célebre Luigi Pirandello, en “Seis personajes en busca de autor”, irrumpíamos de pronto en una enorme sala de teatro durante los ensayos de una pieza teatral; y sí, ahí estaban, pero no eran seis, eran ocho los personajes que insistían en hacernos creer que estaban llenos de vida, dispuestos a dejar ver, para los que saben ver, su propia historia, aunque no quedara claro quién era quién: el padre, la madre, la hijastra (elegante y seductora, vestida de luto) y los demás hijos, criaturas del espíritu de ese maestro de la dramaturgia llamado Enrique Luigi Pirandello, quien desde su sillón rojo parecía mover el tinglado.

Las pantallas de cristal se encendieron. Los rumores y las quejas populares se apagaron o se quedaron en la calle. El set televisivo cobró vida, el canal de las estrellas se dispuso a traernos ¿en vivo y en directo? al personaje de moda, el galán de las pantallas chicas, como dijera alguien, aunque pronto surgió la desilusión porque lo que se anticipaba como gran tragedia al estilo Shakespeareano, o ya de perdida melodrama, se convirtió en una comedia, una farsa, con el agravante de que no estaba ahí el genial Woody Allen para alegrarnos con sus gags. Y empezó la función con sus tomas en contrapicada, dicen los expertos, para que la imagen del candidato llegara siempre de abajo hacia arriba y el político se viera imponente, con un dejo de grandeza que enfatizara sus ademanes y elocuencia. Oh my God.

A falta de teatro el foro se convertía en arena de box donde los combatientes se iban relevando para madrearse al pobre Enrique, y hubo de todo: uppercuts, jabs, ganchos al hígado, repeticiones al estilo ametralladora y el uno dos afloraba, pero el buen Quique, hacía bending, y a la manera de Mohamed Alíflotaba por el encordado como mariposa y picaba como abeja. Fue entonces cuando Denise Maerker soltó la dinamita de sus puños: ¿Ulises Ruiz, Mario Marín Fidel Herrera y Tomás Yarrington? Pero Kid Nieto había ensayado bien el papel, se cubría de los duros golpes (telegrafiados) con el viejo discurso priísta y contraatacaba con los mejores golpes de su repertorio: Javier Duarte, gobernador de Veracruz; César Duarte, gobernador de Chihuahua. La ponchadora se desinfla pero entra al relevo López Dóriga: madres, ahí va eso: ¿Y Salinas de Gortari, Humberto Moreira? El respetable ruge, quiere sangre. ¿Y Elba Esther Gordillo? El fino estilista Carlos Loret trata de llevar agua a su molino, manda un Elba Esther Gordillo que pega en el hígado del candidato, pero éste lo para con un gesto, lo ve gacho y Carlitos (sin Snoopy) se raja y seecha para atrás bajando el rostro. Joaquín vuelve al ataque: Jorge Hank Rhon, Tomás Yarrington. El candidato revira y, como Pedro, los niega tres veces.Chale. El sucio peleador de barrio Marín intenta un golpe prohibido: lo acusa de andarse fusilando al patriarca Moisés, con su decálogo. No manches güey¿eso fue todo? y el respetable grita ¡Buuu, buuu, buuu, bájenlo! ¡Tongo!, tongo. Suena la campana y se hace un receso para comerciales. Hufff.


EPN regresa encarnado en Bora: ¡Mi respeta, mi respeta! responde a todo y abraza al contrario para evitar más golpes. Trujillo, como si fuera Cepillín (ni siquiera Brozo), le pregunta a la manera de los coros de las tragedias griegas: ¿vas a ser libre, vas a ser libre para gobernar? ¡Ay sí, tú las traes! Pero al champion le sobra gel y ni se despeina, sólo falta que le haga unos moñitos bajo el guante. Ciro, metido a viejo chimiscolero, se pone a intrigar: Ay mana, fíjate que AMLO anda diciendo que eres producto chatarra, fíjate, fíjate, fíjate. Entonces el buen pastor abre sus brazos y con tono beatífico dice: bienvenidos los pejes porque de ellos será el reino de los cielos. Ah chingá ¿qué dije tú?

La noche se va yendo entre cabeceadas y bostezos. Los ocho personajes en busca de autor lucen cansados, siguen nerviosos, tensos, ay nanita, no vaya a ser el diablo… Fin de función, el respetable se retira entre mentadas de madre y exige devuelvan las entradas mientras grita: Tongo, tongo. Alguien carga en hombros al kid y lo proclama vencedor, afuera la prole duerme, pero ya lo esperan nuevos entreveros, Querétaro le dará la bienvenida al otro día: no quieren, no queremos que Televisa ni nadie nos imponga el presidente. ¿Entienden? Y la ansiada primavera de los estudiantes llega: las calles y las plazas públicas se llenan con sus cantos, sus risas y sus gritos, nuestras agotadas esperanzas florecen. Que responda en México por fin la primavera.


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