• Alejandro Ordoñez González

Ah, esos pequeños canallas, gentiles buenos hombres

Esos pequeños canallas, gentiles buenos hombres que no han terminado por asimilar la apabullante derrota que sufrieron el pasado primero de julio y que se ofenden por los epítetos que Amlo les endilga, algunos simpáticos, otros justamente aplicados, no admiten réplica para sus ofensas y denuestos, para sus falsas noticias e insolencias contra la investidura presidencial.

Ah, esos pequeños canallas, gentiles buenos hombres, auxiliados por lo$$$ medio$$$ de comunicación corrupto$$$ exigen que el presidente ponga la otra mejilla y furiosos se mesan los cabellos y arrancan las vestiduras, exigiendo lo que ellos son incapaces de dar: Respeto.

Esos pequeños, muy pequeños mezquinos me recuerdan el viejo chiste de la época del Imperio Romano. Cuentan que en el centro de la arena del circo enterraron hasta el cuello, a un cristiano, y soltaron a un león hambriento, quien al ver a ese pobre infeliz se lanzó sobre él con la intención de devorarlo, mas resultó que el hombre esquivó una y otra vez los furiosos ataques de la fiera hambrienta hasta que, en una de tantas, logró morderlo hasta casi cercenarle los testículos. El pobre león gimió, lloró y arrastrándose penosamente se fue a refugiar hasta el otro extremo de la arena. Encolerizada, la gente que llenaba el Coliseo Romano, empezó a gritar:

¡Buuu, buuu, buuu!, ¡fuera, fuera, fuera! Pelea limpio, cerdo cristiano.

Así es: ¡Buuu, buuu, buuu!, ¡fuera, fuera, fuera! ¡Pelea limpio, Amlo, pelea limpio!